¿Van por todos?

¿Dónde están las investigaciones contra los otros presidentes municipales que “gobiernan” para los que controlan la plaza?

PORTADAPOLÍTICA

Isaac Guzmán

2/6/20261 min read

El gobierno federal detuvo a Diego Rivera Navarro, presidente municipal de Tequila, Jalisco, como parte del Operativo Enjambre. Lo acusan —ni más ni menos— de encabezar una red de corrupción dentro del Ayuntamiento: extorsiones a empresarios tequileros, desvío de recursos públicos, y presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Y aunque todo eso suena grave, lo verdaderamente grave es lo que no se dice: Diego no es el único.
Ni siquiera es el más grande.

Lo detienen, sí, y se aplaude. Pero que no pretendan vendernos la historia de que este es el único alcalde en Jalisco en hacer tratos con el narco.
La diferencia es que Diego no entendió el viejo dicho de la política:
“Se vale ser puerco, pero no trompudo.”

Y por trompudo, lo detuvieron.

Pero ¿y el resto?
¿Dónde están las investigaciones contra los otros presidentes municipales que “gobiernan” para los que controlan la plaza?
Porque no todos son de municipios medianos o pequeños.
Hay alcaldes y alcaldesas en zonas metropolitanas que saludan con una mano al Ejército, y con la otra cierran tratos con los que desaparecen a los suyos.
¿A qué hora van por ellos?

No basta con detener a uno para tomarse la foto.
La corrupción no se combate por cuota, se combate parejo.

Y si este gobierno —federal o estatal— quiere que le creamos que está limpiando la casa, tiene que demostrarlo. No con discursos. Con hechos.
Con detenciones. Con procesos. Con sentencias.
Y no sólo contra los trompudos…
También contra los cínicos, los silenciosos, y los que se disfrazan de decentes. Los que argumentan: “Es delito federal”.

Porque mientras no vayan por todos, el mensaje es claro:Aquí no se castiga al corrupto, se castiga al trompudo.